La profesión de trabajo social promueve el cambio social, la resolución de problemas en las relaciones humanas y el fortalecimiento y la liberación del pueblo para incrementar el bienestar.

Blog Personal de Rocío Cáceres Damas, Directora y Trabajadora Social de Centro Atrade.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Responsabilidad



Tengo un montón de cuentas pendientes. En realidad, y como siempre termino confesando algo, lo diré ya: tengo una cuenta pendiente con alguien del pasado que está asfixiando mi presente. 

Es curioso como vamos evolucionando con el paso del tiempo. Se va forjando nuestro carácter y personalidad, pero con las experiencias vividas se sigue el camino hasta convertirse en otro del que eras antes. 

Al fin y al cabo, somos pura emoción y sentimientos que fluyen en nuestro ser y que tienes que tener muy trabajado para poder enfrentarte a los de otra persona, a los de tu usuario que está enfrente tuya y que te mira con la esperanza de quien ellos creen, pueden dar solución.

Nuestra profesión entraña mucha responsabilidad, decir algo, sin pensarlo o solo por creerlo le puede causar un daño tal, que podría ser comparado con la negligencia de un médico. 

Quienes nunca hayan trabajado con cuidadores y cuidadoras no lo sabrán. Es un colectivo muy especial. Son familias como podría decirse “normalizadas”, no suelen tener graves problemas económicos, viven en barrios con buenos servicios, tienen hijos, nietos y se habla de eso que dicen “podría vivir muy bien”.

Pero claro ha llegado el Alzheimer, en la mayoría de los casos demasiado pronto, y ha roto una familia de forma tan débil, que apenas se dan cuenta de que el cambio que corren sus vidas será, para siempre…

Y ahí entras tú en escena. En mi caso, trabajadora social, con formación en familias, experiencia en estos casos y una sonrisa.

Parece que las preguntas son automáticas:

¿Cuál es el diagnostico medico?
¿Cómo se ha enterado de este Centro?
¿Qué es lo que andan buscando?
¿Han presentado la solicitud de valoración de la dependencia? ¿Y la del grado de discapacidad?
¿Quién vive con el enfermo?
¿Cómo era su vida de antes?

Te responden siempre con una lágrima a la que tu estas más que acostumbrada…

-No pasa nada, es normal. Estás pasando por un momento duro. Lo mejor es que haga todos los días lo mismo. Puede contar con nosotros cada vez que lo necesite. Ya verá que cuando empiece con la estimulación se estabilizará.

Y se marchan algo más esperanzados. Después el tiempo, y nuestra ayuda, les irán guiando por el difícil camino del olvido, de eso que llaman Alzheimer, y que da escalofríos con solo nombrarlo.

El profesional se acostumbra a todo… 

No es cierto. Todos estamos librando una batalla en nuestro interior.

Cuando a Centro Atrade acude una familia, intento desprenderme de todo lo que tengo. Igual que cuando llego a mi casa, intento desprenderme de Centro Atrade y ahora también de la profesión.

Soy algo más que trabajadora social, lo digo muchas veces, lo repito en cada post. Pero es que un día me preocupe tanto de llegar alto que me olvide de vivir.

Me centré en trabajar, en ser buena profesional, en sacar adelante el negocio.

MENTIRA.

Estaba entreteniendo mi mente para no pensar. Me lo enseño la persona del pasado. Una mala enseñanza sin duda. Pero como iba yo a suponer que la batalla que ella libraba era más dura que la mía. 

La idealice. Igual que a la profesión. 

Me creí que esa mujer del pasado era perfecta, igual que me llenaba de orgullo decir que soy Trabajadora Social.

Ahora ya no, ella tiene sus defectos y la profesión los suyos. Muchos además y el problema radica en los profesionales que hacemos la profesión. 

Pero yo no me preocupo de ello. Acepto todo tal como viene. Y me comprometo en hacer, desde mi despacho, mi trabajo.

No quiero que me digan que lo hago bien. No quiero que nadie me coja como referente. Me gusta mi trabajo, mucho. Estoy aprendiendo del camino, mucho. Quiero seguir creciendo como profesional, mucho. Pero también quiero disfrutar despacio de la vida. También quiero VIVIR, dejar el miedo atrás… pero eso me implica aun un esfuerzo grande. 

Ya no digo con orgullo que soy Trabajadora Social, sino que lo digo desde el respeto. Respeto que deberíamos tener todos y todas los profesionales que, según dicen, amamos esta profesión.

Solo quiero mirar a mis usuarios a la cara, y decirles: Todo irá bien. Estamos aquí para lo que necesites.

Solo quiero mirar a mis compañeros y decir, el Trabajo Social es una profesión grande.

De momento, todos, tendremos que seguir.

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