La profesión de trabajo social promueve el cambio social, la resolución de problemas en las relaciones humanas y el fortalecimiento y la liberación del pueblo para incrementar el bienestar.

Blog Personal de Rocío Cáceres Damas, Directora y Trabajadora Social de Centro Atrade.

viernes, 5 de diciembre de 2014

La Generación Perdida

Llevo varios días pendiente de publicar una entrada como esta. 

Decir que no pretendo ser negativa ni ahondar en la debilitada llaga de los parados, pero a veces, uno necesita vaciar su corazón, dejarse caer en el fondo del pozo y permanecer ahí los días que haga falta. Sí he dicho los días que haga falta, como si quiero decir, meses, porque hay ocasiones que hasta que no conocemos nuestro propio sufrimiento no apreciamos lo bueno que es sentirse bien. 

Ya hay muchos que lo sabéis, termine Trabajo Social en la Universidad Pablo de Olvide en 2011, meses después un señor que tenia una entidad sin animo de lucro, me ofreció trabajar gratis para ver si podíamos sacar adelante los proyectos. 

Estuve allí tres años con 5 meses de contrato. Como comprenderéis lo deje todo para crear con otra compañera de trabajo "Centro Atrade", un centro especialista en rehabilitación cognitiva para personas con alzheimer y demencias.

Va bien, porque todo lo combinamos con formación de calidad para trabajadores sociales y psicólogos. Pero cuesta.

Cuesta muchas horas de trabajo, pero lo peor de todo no es eso, es ver el desanimo de manos de los demás, tanto que me lleva a pensar que somos una generación perdida.

Veo a mi alrededor a personas con mi edad, más mayores y más jóvenes altamente cualificados esperando con impaciencia la llamada de los grandes almacenes que le digan que le han contratado para la campaña de Navidad. 

Veo familiares, con estudios medios que sobreviven por que sus padres, son angelitos que le siguen cuidando y dándole una calidad de vida que por si mismo no podrían llevar.

Veo colas en los servicios sociales, la bandeja de entrada del correo de mi centro repleto de CV de auxiliares de clínica que trabajan un domingo por seis euros porque la competencia es mucha.

Veo a compañeros trabajadores sociales que están sacando adelante su negocio, asociación o empresa con el fin de poder vivir de esto, de esto que nos gusta tanto y que nos estamos dejando la piel. A todos ellos un abrazo muy muy fuerte, sobretodo a Almudena Requena, Israel Hergón y Carlos Suarez.

Y de tanto como estoy viendo y hablando, a veces da miedo que algún día cualquiera de nosotros seamos usuarios de los Servicios Sociales, porque nuestros padres no resistan y finalmente no podamos sostener nuestra casa ni nuestra familia.

Se me ahoga el alma de pensar en un futuro que se que tenemos muy complicado, quizás es que estoy llegando a ser consciente que JAMÁS tendremos la calidad de vida que tuvieron las generaciones pasadas, que aunque fue difícil salieron adelante.

De mientras, yo seguiré luchando con todas mis fuerzas para hacer de este sueño una realidad, ser trabajadora social con unos mínimos de calidad laboral.

Seguiré pensando que quedan tiempos mejores por venir...

Seguiré esperando la llamada de un amigo un fin de semana para sacarme de la cueva que yo misma he creado.

Seguiré pensando como era mi risa.

Pero sobretodo seguiré porque tengo detrás una legión de familia que no dejará de decaiga JAMÁS.


Pd. SI esto es un grito de socorro desde lo más profundo de mi corazón.
Pd2. Si también es un aviso a mis amigos porque quizás estoy tan encerrada en mi misma que me olvide de los demás y ahora ellos no se acuerdan de mi....

2 comentarios:

  1. Hola guapa! ¡qué bien te entiendo! nuestra trayectoria se parece y me siento identificada contigo. Una vez leí un estudio sobre los efectos psicologícos que comparten los jóvenes que han terminado su carrera en momentos de crisis económica: sentimiento de inferioridad, desconfianza hacia las políticas públicas y la triste sensación de que el éxito acaba siendo más cuestión de suerte que de esfuerzo personal.En fin, es lo que nos ha tocado. A mi me anima pensar en todo lo bueno que hemos tenido nosotros y no la llamada "generación tapón o los babyboomers"(nuestros padres) Hemos disfrutado de una buena infancia, hemos podido viajar, ser nativos digitales...y sobre todo nosotras, las mujeres tenemos un panorama mejor. No tenemos tanta presión social, somos más libres.
    Creo que nosotros los jóvenes somos afortunados. Como tu dicen existen personas de 50 años que ahora se encuentran en una situación dramática. No tienen la libertad que tenemos nosotros. En fin, que te animes y al menos en Febrero quedaremos con Israel Hergón y nos echaremos unas risas : )

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