martes, 17 de marzo de 2020

DÍA DEL TARBAJO SOCIAL


Hoy es el Día Mundial del Trabajo Social y en esta situación tan difícil quiero contar como se trabaja en el sistema de atención a las urgencias en Servicios Sociales Comunitarios (atención primaria) en la forma que mi débil concentración me deje. 

Se trata de un servicio que tiene una finalidad clara, atender de forma preferente aquellas cuestiones que se precisen como urgente. Con esta medida lo que hacemos es reducir en la medida de lo posible las listas de espera de las compañeras de zonas.

Para atender las urgencias tenemos un tiempo establecido que se puede disminuir y hacer más grande por la sencilla razón que quien dictamina si es urgencia o no es la trabajadora social. A veces vienen a las urgencias cuestiones que no son urgentes, otras si y en muchísimas ocasiones la gente necesita ser escuchada.

Esta labor de las urgencias en Andalucía se encuentra establecida en el artículo 35 y define la urgencia como:
 
Se considerará urgencia social a aquella situación excepcional o extraordinaria y puntual que requiera de una actuación inmediata, sin la cual podría producirse un grave deterioro o agravamiento del estado de vulnerabilidad y de desprotección en una persona o, en su caso, una unidad de convivencia.”

Además de la definición, aparecen estas tres funciones que paso a explicar: 

a) Dar cobertura de las necesidades básicas con carácter temporal, salvaguardando a la persona de los daños o riesgos a los que estuviera expuesta.

Lo que más me ha pasado en el año y algo que llevo trabajando son personas sin hogar para la búsqueda de algún tipo de alojamiento. Esto requiere una ayuda inmediata, que se suele solventar en la medida de la capacidad de albergues. 
 
b) Determinar la persona profesional de referencia responsable de atender el caso una vez cubierta la situación de urgencia o emergencia social.

Importante esto es que cada persona según su empadronamiento tiene asignada un profesional de referencia en los Comunitarios que también refrenda la ley en su artículo 31.  La idea de la persona de urgencia es que solo le atienda en una ocasión o solo en circunstancias de urgencias.
c) Generar la documentación necesaria para evaluar la actuación y para transmitir la información necesaria para dar seguimiento a la atención del caso desde los servicios sociales comunitarios.

Esto es importante, la burocracia por más que nos duela es real y se basa en que hay que constatar esa situación de urgencia, esa falta de recursos económicos.

Pero os preguntareis como se está trabajando ahora, pues con la llegada del horrible Coronavirus no hay atención directa, lo que estamos haciendo es cuidar de nuestros usuarios con mayores medidas de protección, trabajando en turnos semanales por compañeros y seguramente en nuestras cabezas, cuando este se apacigüe, el volumen de trabajo que nos espera será cuatro o cinco veces más de lo que estábamos haciendo hasta ahora. Porque está claro que se avecina una crisis y de las gordas, y los profesionales del trabajo social debemos estar ahí con la sonrisa puesta.

Somos una profesión poco reconocida y aún menos conocida, pero sí que es cierto que, cuando se necesita, es cuando se valora.

Ahora todos a remar juntos, profesionales de la medicina, enfermería, educación social, auxiliares de enfermería, personal de las residencias de mayores, transportistas, reponedores, cajeros/as, personal de la limpieza, fuerzas y cuerpos de seguridad...

VAMOS!

martes, 3 de septiembre de 2019

Un día mas


Estoy teniendo días de mucho trabajo. Para mi es reconfortante. Prefiero días así a los días que pasan lentos sin tener nada que hacer. 

Bien es cierto que los Servicios Sociales Comunitarios me está enseñando muchas cosas. Una de ellas es ver la reacción de la gente cuando le digo que llevo siete meses en la administración pública, hay quienes se alegran de verdad y los hay quien finge una sonrisa.

Hoy ha sido un día raro. Desde las 6.30 en planta. Me gusta conducir sola hasta el trabajo, me relaja llegar y que sea de noche y pasear por las calles.

Yo creía que todo iba a ser rutinario, pero no. A las 7.30 de la mañana un audio me lleva a mi pasado, y ahí casi que me he quedado a vivir por un día. Está bien eso de volver al pasado.

Porque psicológicamente el trabajo en Comunitarios a veces es difícil ¿sabes la de historias que tienen la gente? A veces en los Servicios Sociales aparecen personas con mala suerte, otras que ya nacieron dentro de una familia de esas que saben que tienen la esperanza interpuesta detrás de cualquier esquina, y en otras ocasiones, vienen esa gente que jamás se imaginaron que podían llegar a una puerta a pedir para poder comer.

Me gusta este trabajo de atención al público. Al fin y al cabo durante unos minutos dos personas se ven las caras. Una de ellas tiene una historia detrás, y solicita ayuda, pero la otra también tiene una historia, un pasado, un miedo, una incertidumbre, la otra, el profesional también tiembla por dentro…
A mi pasado, ese que ha llegado hoy, solo le permito que este un rato, al menos el de hoy ha sido hasta divertido. Mañana es otro día, y seguirá habiendo miedos e incertidumbres, pero se mirará más al futuro.

domingo, 14 de julio de 2019

In Love


El próximo 1 de agosto hará seis meses que estoy trabajando en los Servicios Sociales. Ya sabéis que he pasado por tres Ayuntamientos pero que el último, Alcalá de Guadaíra, es donde sigo y con contrato de larga duración.  

De todas formas yo sigo estudiando al pie del cañón, aunque solo me presentó a las plazas fijas y que estén cerca de casa, o al menos, que pueda ir y venir. (Málaga era preciosa, pero como en casa en ninguna parte).

El caso es que también sabéis que en mi vida hay alguien que nada tiene que ver con el mundo del trabajo social y que yo estoy “in love” con ella (y ella conmigo) y que aprendemos de nuestro trabajo mutuamente, pero claro, yo de esto me acabo de enterar como quien dice.

Cuando yo trabajaba en Centro Atrade teníamos ambas las mismas circunstancias, UN NEGOCIO, por eso en nuestro tiempo libre preferíamos hablar o de otras cosas en vez del trabajo, pero como mi suerte cambió nos hemos reencontrado también en lo laboral.

Esta persona como he dicho tiene un negocio y hasta que me conoció no sabía del todo bien lo que era el trabajo social. Yo se lo he ido explicando poco a poco.

A mí me gusta estar en su oficina, a veces me he sentado en su despacho y hemos fingido que yo llevaba su trabajo, entonces un día le dije: “Si yo te llevase tu negocio te lo cerrarían en tres días” a lo que ella contestó: “que va, mi negocio se aprende, tu profesión sí que es difícil”.

WOW! WOW! WOW!

¡Qué bonita sensación que alguien admire tanto tu trabajo y lo diga con esa naturalidad! (y sonrisa (“in love total”))

Me sorprendió, por eso seguí preguntándole ya con unas copas de vino por delante, como era eso de que mi trabajo era difícil.

Y me enumeró lo siguiente: (lo que ella me dijo lo pongo entre comillado)

1. “Trabajas con gente muy pobre y para trabajar con gente así hay que tener una sensibilidad especial de ver los problemas desde otra óptica. Además la pobreza asusta y no gusta.”

En este punto le conté que con la ropa que ambas llevábamos ese día se pagaban ayudas económicas a una familia con cuatro hijos para pasar un mes.

2. “También se necesita ser de otra pasta para hablar frente a frente con una mujer que haya recibido malos tratos, o peor aún, con un hombre que haya maltratado a su mujer”.

Le dije que este era uno de los temas que más me gusta tratar en mi trabajo. La violencia de género no solo implica la separación del maltratador, sino que cuando esto ocurre la mujer suele no tener recursos ni estrategias, ni ve las salidas, ni tiene autoestima y todo es cuesta arriba.
 
3. “Proteges a los niños de algo incompresible: de que sus padres le hagan daño”. 

El mito de las “quitaniños” que a mí tampoco me molesta tanto. Le explique qué pasa con la situación de riesgo y con la de desamparo y las competencias entre servicios sociales comunitarios y especializados, según ella me dijo: “todo un mundo por descubrir”.

4. Me preguntó: ¿Has tenido a alguien normalizado que lo haya tenido todo y te aparezca pidiendo ayuda?

Sí, cada vez más y supongo que a efectos de la crisis. Estas personas tienen una situación difícil y en muchos casos cargan con la vergüenza de pedir ayuda por no normalizar el acudir a servicios sociales y por el estigma que ellos tienen. 

Evité contarle que a veces estas personas habían tenido negocios hasta entramparse… 

Y aquí siguió algunas preguntas:

-“¿Qué lleva a una familia a pelear hasta tener que necesitar un mediador?” A lo que le dije que suponía que había muchos factores, en la mayoría de ellas el no existir estrategias para solventarlo por sí misma.

-“¿Cómo eres capaz de saber que estas personas tienen sus problemas y te vas del trabajo tan tranquila?” Aquí respondí que esto era un tema muy largo, pero que es indudable por la salud mental propia, que para cualquier profesión que trabaje con problemas de la gente, debe separar lo personal de lo profesional pero que a veces cuesta y siempre hay casos que te llegan un poco más.

Le dije también que creía que llegaba a un punto de insensibilización o más bien, que te acostumbras, es tu trabajo, lo haces y ya.

-“¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿Y lo que menos?” Lo que más es el trabajo en sí y lo he redescubierto desde que estoy en Servicios Sociales, lo que menos, que creo que la profesión está muy idealizada desde dentro y te topas con gente que… no cualquiera es un gran profesional a lo que ella me dijo:

“Habrá como en todo, gente que hace bien su trabajo y gente que no, la cosa es que la gente que no hace bien su trabajo cuando tiene entre manos algo tan delicado es un peligro para la sociedad”.

Creo que es una de las mejores frases sobre el trabajo social que haya escuchado en mucho tiempo. (Otra vez “in love”)

Así que entre copas y risas fue sintiéndome que tengo una “profesión extraordinaria, fuera de lo común que al fin y al cabo intentaba que la gente fuera un poco más feliz”. Me pareció una definición preciosa del Trabajo Social.

Fue entonces cuando le pregunté yo por su trabajo, a lo que ella con el rostro un poco más serio me dijo: “el mío te parecerá muy frívolo”. Sonreí y le dije que no, el suyo también procuraba hacer que la gente fuera más feliz y se viera mejor, que no hay profesiones mejores unas que otras. Solo hay que amar lo que uno hace… (“in love” ahora ella conmigo)

Y ya no os puedo contar más, pero la noche acabó muy, pero que muy bien. 






 La foto del recuerdo!

DÍA DEL TARBAJO SOCIAL

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